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viernes, 11 de diciembre de 2015

La felicidad no alarga la vida (la salud, sí)

Existe una creencia muy extendida que dice que las personas felices son más longevas, incluso algunos estudios han tratado de demostrar científicamente esta relación. 


Sin embargo, las cosas no son tan claras. Todo indica que no es la infelicidad lo que acorta la vida, sino la mala salud y factores de riesgo como el alcohol y el tabaco los que acortan la vida de las personas infelices.

Para aclarar la conflictiva relación entre felicidad (o infelicidad) y riesgo de mortalidad, un estudio británico ha analizado los datos de un millón de mujeres (participantes del llamado UK Million Women Study) incluidas en el trabajo desde 1996 hasta 2001. Sus conclusiones se acaban de publicar en la revista The Lancet.

El análisis principal se realizó con 700.000 mujeres, con una media de 59 años, a las que se hizo un seguimiento de una década, con cuestionarios que medían, entre otras cosas, su felicidad y satisfacción vital. Durante los 10 años de estudio, 30.000 de ellas fallecieron.


Después de tener en cuenta factores sobre el estilo de vida de las participantes, los datos arrojaron una conclusión clara: la tasa de mortalidad era idéntica entre mujeres felices e infelices. Una observación que se repitió tanto para la mortalidad en general, como para causas específicas, como cáncer o enfermedad cardiovascular.

Uno de los autores principales del trabajo, el doctor Sir Richard Peto, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), explica que, a menudo, al hablar de felicdad y mortalidad se confunden causa y efecto. "Claro que las personas con una mala salud son más infelices, pero este estudio demuestra que la felicidad y la infelicidad, por sí mismas, no tienen un efecto directo en la mortalidad".

Lo que el estudio sugiere es que hay ciertos factores que pueden causar infelicidad en las mujeres (como una mala salud), pero serían esos problemas y no la infelicidad per se la que aumentaría el riesgo de fallecimiento en estas personas.

De hecho, aclaran los científicos de Oxford, como ya han mostrado investigaciones previas, las mujeres que se autodefinían como más infelices en los cuestionarios solían tener peor estado de salud, eran fumadoras con más frecuencia y practicaban menos ejercicio físico que las más dichosas. A cambio, entre las que se mostraban más satisfechas con su vida solían ser mayores, más en forma, tener pareja, dormían bien, pertenecían a un grupo religioso y participaban en actividades sociales.

En particular, aquellas con algún problema de salud relacionado con la ansiedad y la depresión solían puntuar peor su propia salud y, en consecuencia, se mostraban menos felices. 

En un comentario en la misma revista, Philipe de Souto Barreto e Yves Rolland, del Instituto del Envejecimiento de Toulouse (Francia), recuerdan que algunos estudios han demostrado que existen diferencias entre hombres y mujeres en el modo en que perciben la felicidad, pero también entre la asociación entre felicidad y mortalidad. 

Por eso apuestan por ahondar en estas diferencias en futuros trabajos, pero también porque se tengan en cuenta diferencias culturales.A su juicio, además, en el futuro, los estudios sobre felicidad deberían poner el foco más en los indicadores de salud (por ejemplo, cómo influye en el desarrollo de demencia) que en la mortalidad propiamente dicha.

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2015/12/10/5668681bca474153038b45be.html
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