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martes, 16 de octubre de 2007

-PASTILLA-Alerta por salud mental en tropas británicas que vuelven de Irak

Por Luke Baker

LONDRES (Reuters) - Mientras el Reino Unido se prepara para retirar a cientos de soldados desde Irak, médicos y enfermeras en Gran Bretaña se aprestan a tratar no sólo sus heridas físicas, sino también las sicológicas.

Los más de cuatro años de guerra en Irak y seis años de combate en Afganistán han cobrado un gran número de víctimas en las fuerzas armadas, no sólo en términos de muertes -al menos 252- sino también en enfermedades mentales.

Durante la semana pasada, el Gobierno adoptó una serie de medidas para acotar el problema, en medio de las críticas de las familias de los soldados retornados y grupos de veteranos de que no se ha hecho lo suficiente para asistir a los combatientes de una guerra tan impopular.

Una medida fue aumentar la cantidad fija de pago a los soldados dañados severamente en combate hasta los 570.000 dólares.

Pero aún más importante en el largo plazo fue la decisión de aumentar el financiamiento de Combat Stress, una entidad de beneficencia que ayuda a los veteranos que sufren daños mentales severos provocados por la guerra.

Combat Stress fue fundada un año después de la Primera Guerra Mundial para colaborar con los soldados que volvían con el llamado "conmoción de bombardeo", pero que hoy es denominado desorden de estrés postraumático.

La entidad tiene cerca de 8.000 pacientes en sus registros, entre ellos veteranos de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de las Malvinas, la primera Guerra del Golfo, los Balcanes y ahora Irak y Afganistán.

La decisión de incrementar sus fondos, en un sustancial 45 por ciento, se produce en medio de la evidencia de que muchos más soldados vuelven de Irak y Afganistán con diagnóstico de daño sicológico que en conflictos previos.

La razón podría ser que los soldados parecen estar más dispuestos a confrontar sus problemas, pero también debido a la intensidad y lo impredecible del conflicto.

"En la Segunda Guerra Mundial, un soldado generalmente cuando estaba en combate sabía lo que estaba pasando en un día determinado y estaba preparado para eso", dijo el doctor Nigel Hunt, profesor asociado de salud sicológica de la Universidad de Nottingham y experto en estrés postraumático.

"En Irak, todo es tan inesperado. Nada le pasa a un soldado en días o semanas, y en un patrullaje normal, una bomba los hace estallar. Esa incertidumbre puede ser disociante", agregó.

Combat Stress dice que soldados de hasta 21 años han llegado a pedirles ayuda después de sólo 11 meses de haber salido del Ejército. Antes de Irak y Afganistán, el promedio de tiempo en que llegaba la gente para contar sus problemas era de 13 años.

"Esta es sólo la punta del iceberg, el futuro va a ser interesante", dijo Robert Marsh, portavoz de Combat Stress. "En unos cinco años, ¿quién podrá decir cuántos veteranos requirieron de nuestra ayuda?", se preguntó.

El Ministerio de Defensa dice que sus cifras muestran un muy pequeño número de militares que vuelven de Irak y Afganistán con estrés postraumático, oficialmente son algo así como tres casos por cada 1.000 soldados.

Pero los expertos del ministerio sólo cuentan a las tropas que siguen en el Ejército, donde existe una estructura de apoyo en torno a ellos. Los síntomas del estrés postraumático aparecen cuando los soldados dejan la institución.

Desde el 2000, un año antes de la guerra en Afganistán, el número de consultas en Combat Stress se ha triplicado, desde cerca de 300 al año a un millar.


Reuters Health
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