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lunes, 24 de septiembre de 2007

La epidemia de obesidad infantil es un reto a largo plazo

Expertos aseguran que podrían pasar décadas antes de que se puedan revertir las amenazas para la salud

JUEVES 20 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- En los ochentas y los noventas, los estadounidenses intentaron controlar su peso vigilando su colesterol reduciendo la grasa de la dieta y sustituyendo carbohidratos. No se preocupaban mucho las calorías totales ni la actividad física. ¿Qué creen que le pasó a sus cinturas y a las de sus hijos?

"Eso no fue más que un intento por resolver el problema del mantenimiento de la salud", aseguró el Dr. Herny C. McGill Jr., científico principal emérito de la Southwest Foundation for Biomedical Research de San Antonio, Texas. "Además, por supuesto, comenzó a afectar a los niños, sobre todo a los que estaban sujetos a la publicidad y a las ofertas de comida de alta densidad de calorías, a las oportunidades para evitar la actividad física, a la atracción de ver televisión y navegar por internet".

Hoy, más de uno de cada tres niños y adolescentes de los EE.UU., unos 25 millones de niños, tienen exceso de peso o son obesos, según la Robert Wood Johnson Foundation, que anunció recientemente un esfuerzo sin precedentes a fin de revertir la epidemia de obesidad infantil para 2015. Este grupo filantrópico de Princeton, Nueva Jersey, aseguró que planea gastar al menos $500 millones durante los próximos cinco años en esfuerzos de salud pública enfocados en los niños y las familias de las comunidades menos favorecidas.

Es el mayor compromiso que la fundación haya hecho jamás. Aunque la fundación ha invertido básicamente lo mismo en el tabaco a lo largo del tiempo, "nunca hicimos el tipo de compromiso directo y público que hemos hecho con esto", aseguró el Dr. James S. Marks, vicepresidente principal y director del grupo de salud de la fundación.

"Si no hacemos algo con los niños"; agregó, "esta podría ser la primera generación en vivir una vida más llena de enfermedades y en morir a una edad más joven que sus padres".

Los científicos, los médicos y los defensores de salud pública saben que los esfuerzos para prevenir la obesidad deben comenzar en la infancia porque el problema conduce a mayor riesgo de enfermedad coronaria del corazón y otros peligros para la salud en la adultez. De hecho, existe evidencia sustancial de que la obesidad y las enfermedades relacionadas, incluidas la diabetes y la hipertensión, pueden comenzar a hacer daño durante la adolescencia.

En un estudio histórico, un grupo de investigadores de todo EE.UU. analizaron muestras de sangre post-mortem y evaluaron la ateroesclerosis en especimenes de la arteria coronaria y de la aorta de unas 3,000 personas entre los 15 y los 34 años que habían fallecido por causas como accidentes, homicidio o suicidio. Uno de los resultados sorprendentes del estudio, según McGill, fue que un nivel de glucosa elevado en la sangre, según los niveles de glicohemoglobina, se relacionaba al final de la veintena y al comienzo de la treintena con un aumento de unas ocho veces en lesiones avanzadas de arterias coronarias. "Fue un efecto colosal", dijo.

En otro estudio, publicado en la Journal of the American Medical Association, los investigadores documentaron una tendencia significativa al alza durante los últimos 16 años en los niveles de presión arterial de niños y adolescentes entre los 8 y los 18. Paul Muntner, autor líder y epidemiólogo de la Facultad de medicina de la Universidad de Tulane, y sus colegas aseguraron que el aumento en los niveles de presión arterial se debe parcialmente a la mayor prevalencia del sobrepeso en los EE.UU.

Además, investigadores británicos informaron recientemente que los niños que tienen exceso de peso a los once continúan teniendo problemas de peso durante su adolescencia. Los índices de sobrepeso y obesidad fueron los más altos entre las niñas y entre los que procedían de estratos socioeconómicos más bajos. Los autores aseguraron que el estudio resalta la necesidad de dirigir esfuerzos para prevenir la obesidad en los primeros años.

Sin embargo, aún cuando se dediquen más recursos humanos y financieros a la prevención de la obesidad, McGill aseguró que la erradicación de la epidemia quizá tarde varios años. Además, agregó, que exigirá acción en varios frentes, desde educar a los niños y a los médicos hasta mejorar el sistema de financiación de la atención de la salud para que incluya más medicina preventiva.

"En 1964, se publicó el primer informe del Secretario General de Salud de EE.UU. y sólo hasta ahora se empieza a hablar de actuar contra el tabaquismo", observó. "Es posible que con la obesidad también se necesite esperar mucho tiempo para que las cosas cambien".


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
HealthDay
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