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viernes, 10 de agosto de 2007

-PASTILLA- "Hormona de la saciedad" permite comprender mejor la obesidad

Traducido del inglés: jueves, 9 de agosto, 2007

Por Michael Kahn

LONDRES (Reuters) - La hormona que indica cuándo estamos satisfechos también regula el deseo de consumir ciertos alimentos, dijeron el jueves investigadores, en un hallazgo que arrojaría luz sobre por qué las personas aumentan de peso y que podría conducir a nuevos tratamientos contra la obesidad.

El estudio mostró que los pacientes con un desorden genético extraño, que carecían de la hormona llamada leptina, comían menos después de recibir inyecciones de esa hormona, informó I.S. Farooqi, la investigadora de la University of Cambridge que dirigió el estudio.

Análisis previos demostraron que la hormona no ayuda a las personas con niveles normales de leptina a perder peso, pero los científicos aún no comprenden completamente cómo funciona, manifestó Farooqi.

"Al estudiar a pacientes que no tienen leptina y luego tratarlos con leptina, podemos decir qué es lo que hace", dijo Farooqi durante una entrevista telefónica. "Da un panorama claro sobre cómo opera la leptina en el cerebro", agregó.

En el estudio, publicado en la revista Science, los investigadores buscaron "circuitos" en el cerebro que señalen cuándo una persona tiene hambre o está llena y hallaron que estaban relacionados con áreas involucradas en la determinación del placer por la comida.

Para ver cómo funcionaba la hormona, los expertos mostraron a los pacientes fotografías de distintos tipos de alimentos, que variaban desde comidas sabrosas, como una torta de chocolate y una pizza, hasta opciones más sosas, como coliflor y brócoli.

A los pacientes con el desorden genético -del cual existen alrededor de una docena de casos conocidos en el mundo- les gustaban todos los tipos de alimentos, comían en exceso y eran obesos, dijeron los especialistas.

A través de imágenes por resonancia magnética (IRM) los investigadores evaluaron la actividad cerebral de los pacientes a medida que respondían a las fotografías e identificaron varias zonas claves que juegan un rol importante cuando se trata de desear comer.

Después de que los pacientes recibieron las inyecciones de leptina, las zonas que anteriormente habían mostrado actividad todo el tiempo al ver las fotos de alimentos sólo se activaban si las personas no habían comido la noche anterior, lo que sería una respuesta normal, expresó Farooqi.

Esto demostró que el deseo por la comida es manejado por la biología y no por la gula, y que causa sobrealimentación y obesidad, añadió la autora.

Saber cómo la leptina, que es producida por las células grasas, incentiva las diferentes partes del cerebro podría permitir el desarrollo de nuevos medicamentos para combatir la obesidad y ayudar a las personas con sobrepeso riesgoso a bajar varios kilos.

"Si se encuentran las moléculas que la leptina incentiva, entonces se puede manipular o apuntar a ellas con los fármacos para tratar la obesidad", explicó Farooqi, quien concluyó: "El primer paso es identificar qué hace la leptina y cómo lo hace".


Reuters Health
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