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miércoles, 11 de julio de 2007


Excelente articulo de El Mundo

El miedo que inhibe la acción de ayuda a un niño que convulsiona, puede controlarse si conocemos las maniobras correctas a ser aplicadas de emergencia. Fue este el tema para padres, maestros y cuidadores de niños y parte del programa de las Jornadas de Emergencias Pediátricas para Padres, realizado en el Centro Médico Docente La Trinidad.


Nada más importante para madres, abuelas y cuidadores de niños que conocer lo que es una convulsión, ya que cuando ocurre, si no estamos preparados, nos causa desazón y sorpresa; por lo tanto, es mejor saber su razón y la conducta a tomar ante esta emergencia. Las convulsiones suelen ser motivo de alarma muy importante para los padres por lo dramático de la situación, ya que puede suceder en un menor que está bien y, de repente, pierde el conocimiento comenzando con una serie de movimientos involuntarios fuertes, sobre todo en las extremidades, con el riesgo de caer al piso, ocasionándose alguna lesión.


LO MÁS FRECUENTE
En la conferencia los especialistas indicaron que lo primero que se debe hacer es controlar el pánico, pues de todas las convulsiones en los niños, las más frecuentes son las febriles, asociadas a elevaciones bruscas de la temperatura corporal. Son de muy poca duración; es decir, menos de cinco minutos: -Lo cierto sobre este tipo de con- vulsiones, después de investigaciones de más de 30 a 40 años, en niños que sufrieron convulsiones en su infancia, a quienes se les hizo un seguimiento médico, es que no tuvieron alteraciones cerebrales de ninguna índole, ni disminución en el rendimiento intelectual, ni en la parte motora, ni limitaciones en la visión o audición, más bien se comprobó una salud totalmente normal.


PREVENIR LOS GOLPES
Uno de los exponentes, el pediatra Roberto Cardoso, sugirió que "lo importante es proteger al niño de cualquier golpe que pueda recibir durante las convulsiones y se pueda lesionar. Es vital trasladarlo al centro de emergencias, donde sea atendido, no sólo para el control del proceso convulsivo, que usualmente es autolimitado, pero si es prolongado los especialistas saben detenerlo con medicamentos específicos. Luego proceden a investigar las causas de la fiebre". Lo importante, agrega, es erradicar el motivo de la fiebre, pues la convulsión es desencadenada por ella.

Apunta Cardoso que este tipo de convulsiones por fiebre está limitada a niños de entre seis meses y cinco años, aproximadamente. Ya después de esa edad, no convulsionan por fiebre. Por encima de esas edades, o antes de los seis meses, cualquier convulsión merece una sospecha de otra razón distinta. Muchas veces los pacientes llegan a la emergencia con 38, o 38 y medio de fiebre, que no es muy alta, por lo tanto, sin relación con la temperatura.
EPILEPSIA Y OTRAS RAZONES
De acuerdo con los pediatras participantes en el encuentro con los padres, las convulsiones no asociadas a fiebre tienen muchas razones, como pueden ser los traumatismos, o problemas genéticos, que caen dentro de la epilepsia. En ningún momento presentaba fiebre y se producen con procesos de sacudidas musculares involuntarias, o algunas convulsiones más sutiles, como puede ser que el niño se quede mirando fijo, casi en ausencia, por un rato.

Se observan movimientos no tan dramáticos en todo el cuerpo. En un brazo, o en una pierna, o de un brazo y una pierna, no generalizados, como ocurre en las convulsiones benignas asociadas a la fiebre.


Entre las razones relacionadas con las convulsiones figuran las intoxicaciones por ingesta de insecticidas o por medicamentos, como antipiréticos. Las más usuales son las debidas al consumo de acetominofén. Casi siempre los eventos de este tipo son voluntarios, pues suceden en niños mayores de cinco años, cuando ya se comienza a sospechar de intentos suicidas, porque las intoxicaciones accidentales son, usualmente, en menos de esa edad, motivados por curiosidad, o ingenuidad al tomar algunas pastillas.



"NO" A LOS EXCESOS
Los pediatras aconsejan a los padres no excederse en las dosis de medicación al niño, particularmente con el acetominofén, pues a veces sucede que cuando tiene fiebre, quieren bajarla en cinco minutos y pueden sobrevenir convulsiones. Estos eventos ocurren usualmente de noche, cuando al despertar el niño con fiebre, uno de los padres le da la medicina y no informa al otro, quien luego repite luego la dosis. Parece inaudito pero sucede con frecuencia

Fecha publicada: 11/07/2007
Fuente: El Mundo
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